El nuevo canciller del Reino Unido, John Healey, se enfrenta a la presión para impulsar la inversión pública mientras se adhiere a las reglas fiscales, particularmente mientras se prepara para su primer presupuesto. Sus prioridades incluyen abordar las brechas financieras a corto plazo, como financiar el recorte de IVA de Andy Burnham en las facturas de energía y llenar un déficit de £ 5 mil millones en la inversión en defensa dejado por su predecesora, Rachel Reeves. Para administrar estos costos, Healey podría considerar reformas fiscales como reintroducir un impuesto sobre ganancias inesperadas bancarias o reducir el gasto en otras áreas. Mientras tanto, Burnham ha enfatizado la necesidad de aumentar la inversión a largo plazo en infraestructura y vivienda para lograr el crecimiento económico en todas las regiones. Algunos economistas sugieren aprovechar las "instituciones financieras públicas", como el National Wealth Fund y el British Business Bank, para pedir prestado hasta £ 9 mil millones anuales sin violar las reglas fiscales. Este enfoque se alinea con una definición revisada de endeudamiento introducida por Reeves, que permite mantener los activos financieros, sin embargo, enfatizando la importancia de la cautela contra la flexibilidad fiscal.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta múltiples perspectivas de economistas, grupos de reflexión y funcionarios, ofreciendo argumentos a favor y en contra del uso de la flexibilidad fiscal para aumentar la inversión pública.






