Los precios de la gasolina y el diésel de Estados Unidos parecen estar preparados para subir aún más, según Francisco Blanch, quien lidera la investigación de productos básicos y derivados en BofA Securities. Hablando durante un segmento en Bloomberg Surveillance, Blanch señaló que China ha desarrollado capacidades avanzadas para administrar su consumo de energía y ahora está actuando como un "comprador de swing" de petróleo, capaz de ajustar la demanda en función de las condiciones del mercado. Esta dinámica, combinada con inventarios de petróleo históricamente bajos en los Estados Unidos, sugiere que los precios nacionales de los combustibles pueden subir aún más.
Según los datos registrados por GasBuddy, un servicio líder de monitoreo de precios de combustible, esta cifra representa un nuevo punto de referencia para los precios de finales de agosto. Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo de GasBuddy, confirmó a través de las redes sociales que nunca se había observado un precio tan alto después del 12 de agosto en años anteriores. A pesar de estos máximos históricos, la persistencia de precios elevados no muestra signos de disminuir. Tom Kloza, analista jefe de petróleo de Gulf Oil, enfatizó que los estadounidenses están pagando más por la gasolina que en cualquier otra época del año.
Blanch también ofreció una perspectiva a largo plazo, sugiriendo que los precios del petróleo podrían disminuir en 2027 si las condiciones en el Estrecho de Ormuz vuelven a la normalidad. Esta vía fluvial estratégica, a través de la cual pasa una parte significativa del petróleo mundial, se ha enfrentado a interrupciones debido a conflictos regionales e inestabilidad política.
Los analistas advierten que a menos que haya un aumento sustancial en la producción nacional o un cambio en las condiciones geopolíticas internacionales, es probable que los precios permanezcan elevados hasta bien entrado el otoño. Además de los factores geopolíticos, las políticas energéticas nacionales y los desafíos de infraestructura contribuyen a la complejidad de la situación.
Las operaciones de refinería, las fluctuaciones de la demanda estacional y la logística de transporte juegan un papel en la determinación de la rapidez con la que los precios más bajos del petróleo pueden traducirse en costos de consumo reducidos. La interacción de estos elementos hace que las tendencias futuras sean difíciles de pronosticar, aunque los expertos coinciden en que el entorno actual favorece la continua presión alcista sobre los precios de los combustibles. A medida que se desarrolla la situación, los observadores de la industria están observando de cerca los desarrollos tanto en Oriente Medio como en Asia.
Por ahora, sin embargo, los conductores estadounidenses se enfrentan a la realidad de precios récord de combustible, con poca indicación de un alivio inmediato en el horizonte.
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