Las organizaciones de derechos humanos y legales en Filipinas han criticado el presunto hostigamiento sistemático de líderes comunitarios y abogados que se oponen a la minería corporativa en Nueva Vizcaya. Esto incluye quejas penales contra individuos como Fidel Santos y Edgardo Balgos, que representan a las comunidades locales que se resisten a las operaciones mineras de North Luzon Mineral Resources Corp. (NLMRC). Los residentes han exigido la revocación del permiso de exploración de NLMRC, que permite la minería de oro, cobre y otros minerales en 4,456 hectáreas. Problemas similares han ocurrido con Woggle Corp., cuyo permiso fue suspendido previamente. Los líderes comunitarios y figuras religiosas, como el obispo José Elmer Mangalinao, también se han enfrentado a desafíos legales, aunque algunos casos han sido desestimados. Grupos de defensa como Human Rights Watch argumentan que estas acciones constituyen "demandas estratégicas contra la participación pública" (SPPLA), demandas diseñadas para suprimir la disidencia.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el tema como una lucha entre activistas comunitarios e intereses corporativos, haciendo hincapié en la supresión de la disidencia a través de medios legales.





