El presidente de Most, Nikola Grmoja, ha pedido una vez más el despliegue de militares a lo largo de las fronteras de Croacia, citando la entrada masiva de marroquíes en el enclave español de Ceuta, mientras que el primer ministro Andrej Plenković enfatizó que la seguridad nacional cae bajo la jurisdicción de la policía, no de las fuerzas armadas.
Grmoja señaló la respuesta de España a la afluencia de más de 60.000 marroquíes a Ceuta, donde se desplegó el ejército para establecer barreras en el mar. Grmoja argumentó que los países a lo largo de las rutas migratorias deben enviar mensajes claros y disuasorios, advirtiendo que sin tales medidas, no habría ni pánico ni puntos políticos, lo que significa, insinuó, que el tema está siendo ignorado a pesar de su amenaza real. Grmoja instó al presidente y al gobierno a desplegar el ejército en lugares fronterizos clave, exigiendo tolerancia cero para cruces no autorizados y una distribución estratégica de tropas.
Grmoja criticó al ministro Ivan Anušić por afirmar que los militares son innecesarios en la frontera, acusándolo de alinearse con la facción con sede en Bruselas dentro del partido gobernante, HDZ. Grmoja afirmó además que la ley que permite a los militares ayudar a la policía en la protección de la frontera se promulgó en 2016 cuando Most era parte de la coalición gobernante, lo que sugiere que los funcionarios actuales están socavando este marco legal.
Grmoja rechazó las afirmaciones de que su partido utiliza los problemas de migración para obtener capital político, insistiendo en que la solicitud de apoyo militar ha estado en curso durante años. Citó ejemplos de Inglaterra, Francia y Alemania, instando a los ministros Božinović y Anušić a reconocer la creciente crisis.
A pesar de los datos del Ministerio del Interior que muestran una caída del 76% en los cruces fronterizos ilegales, de 69.726 en 2023 a 16.409 en 2025, Grmoja advirtió que aún podría estallar una nueva crisis, posiblemente involucrando a estados vecinos como Bosnia y Herzegovina, donde la influencia rusa y el uso de la migración como una herramienta política han generado preocupaciones. En respuesta, el primer ministro Plenković reafirmó que la policía, no los militares, son responsables de asegurar las fronteras de Croacia.
Plenković no abordó directamente el llamado a la intervención militar, sino que se centró en las capacidades existentes de las agencias de aplicación de la ley. El debate refleja divisiones ideológicas más amplias dentro del panorama político de Croacia, con Grmoja representando una postura de línea dura sobre el control de fronteras e identidad nacional, mientras que Plenković aboga por un enfoque más pragmático alineado con las normas de la UE. A medida que continúa la discusión, ambas partes permanecen arraigadas en sus posiciones, sin indicios inmediatos de compromiso.
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