El gobierno de Nueva Zelanda ha pospuesto su plan para prohibir los plásticos difíciles de reciclar, como el PVC y el poliestireno, en los envases de alimentos y bebidas, originalmente programados para mediados de 2025. La decisión se atribuyó a las prioridades cambiantes durante el ciclo electoral actual, según un portavoz del Ministerio de Ciudades, Medio Ambiente, Regiones y Transporte (MCERT). El grupo ambiental Zero Waste Aotearoa criticó la demora, sugiriendo que las principales marcas globales pueden estar resistiendo la transición, poniendo en desventaja a las empresas más pequeñas de Nueva Zelanda. Los expertos de la industria notaron que si bien existen alternativas, los costos y la incertidumbre sobre los cambios regulatorios han obstaculizado el progreso. Esto sigue a inversiones de políticas similares, incluida la pausa en un esquema de devolución de contenedores en 2023, con críticos que atribuyen estas demoras al cabildeo corporativo.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el retraso como resultado de la influencia corporativa y el cabildeo, destacando particularmente la resistencia de las grandes marcas globales.



