La Agencia de la Unión Europea informó que estos productos, incautados en Rumania, Serbia y España, se originaron de un solo proveedor con sede en China. A través de la colaboración con las autoridades chinas, se identificó la fuente de estos envíos. La agencia explicó que las mercancías se declararon falsamente como juguetes para evitar la inspección, a pesar de que los condones son dispositivos médicos que requieren estrictos estándares de seguridad como la certificación CE y el cumplimiento de la ISO 4074. La investigación evitó una gran afluencia de condones de mala calidad, que podrían conducir a infecciones de transmisión sexual, embarazos no deseados y exposición a productos químicos dañinos. El Director General Petr Olaf Klement enfatizó el peligro de estos condones falsificados, afirmando que no están probados, no están regulados, no son seguros y potencialmente facilitan la propagación de infecciones de transmisión sexual.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta información fáctica sobre la crisis de los productos falsificados sin favorecer abiertamente ninguna ideología política. Se centra en las implicaciones regulatorias y sanitarias en lugar de adoptar una postura partidista.






