Según los informes, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, planea vender participaciones minoritarias en la organización a inversores privados a través de una nueva empresa llamada FIFA Forward Enterprise (FFE). Esta propuesta implica invitar inversiones de terceros que oscilan entre el 20 y el 30 por ciento, con las asociaciones miembro que reciben una pequeña participación total del 20 por ciento. El plan ha sido fuertemente condenado por la UEFA, que llama a la idea una "bomba nuclear" para el fútbol, argumentando que el alma y la gobernanza del deporte no deben tratarse como activos negociables. Las preocupaciones incluyen la influencia potencial sobre la ubicación de futuras Copas Mundiales y la falta de transparencia financiera. El banco JP Morgan y la firma asesora OpenEconomics están involucrados en el proceso, con el empresario estadounidense Joshua Kushner considerado un importante inversor.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la propuesta como un cambio controvertido y potencialmente perjudicial en la gobernanza del fútbol, enfatizando la oposición de la UEFA y destacando las preocupaciones sobre la influencia corporativa y la falta de transparencia.





