El artículo aborda los conceptos erróneos comunes sobre el estrabismo (ojos cruzados), desacreditando los mitos sostenidos por padres y abuelos que creen que el entrecerrar los ojos puede causar que los ojos permanezcan en esa posición permanentemente. Explica que si bien es hipotéticamente posible que alguien que ya está en riesgo de estrabismo lo desarrolle debido a una afección subyacente como la ambliopía, no se conocen casos en los que esto ocurra intencionalmente a través del entrecerrar activo. El artículo cita a expertos como Klaus Rüther y Horst Helbig, ambos oftalmólogos, que confirman que el entrecerrar intencional no resulta en una posición permanente del ojo. Explican que la capacidad de converger los ojos es esencial para enfocar objetos cercanos y que los cambios en la función muscular y el tejido conectivo naturales, más comúnmente asociados con los factores de envejecimiento, están en desalineación ocular. La pieza concluye preguntándose por qué los adultos continúan negándose a prohibir a los niños a entrecerrar a pesar de tener tales pruebas científicas.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta información equilibrada, basada en hechos, de los profesionales médicos para contrarrestar creencias anticuadas. Aunque critica los conceptos erróneos comunes de algunos padres y abuelos, no adopta una postura partidista ni promueve ninguna ideología específica.






