La ampliación de los sistemas europeos comunes de asilo (SEGA) en las fronteras exteriores de la Unión Europea marca un cambio de rumbo profundo en la política migratoria. Con la entrada en vigor de la reforma del viernes, se introdujo un nuevo instrumento para examinar a los solicitantes de asilo en las fronteras exteriores de la UE antes de la tramitación completa de sus solicitudes y, en su caso, rechazarlos rápidamente.
La reforma se entiende como parte de una "reforma migratoria" que debe aplicarse tanto dentro de Alemania como a nivel europeo.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, subrayó que el nuevo reglamento debe garantizar la seguridad en las fronteras y simplificar el proceso.En particular, los solicitantes de asilo de países con bajas cuotas de reconocimiento, como Pakistán, Irán, Rusia, Turquía, Venezuela, Nigeria o la República Democrática del Congo, deben recibir un procedimiento fronterizo rápido.Estas personas deben permanecer en campos cerrados durante el proceso y ser deportadas a su país de origen después de un máximo de 12 semanas de una decisión negativa.
La Autoridad de Estadísticas de la UE, Eurostat, confirma que en estos países la tasa de reconocimiento es inferior al 20 por ciento, por lo que la aceptación de los solicitantes de asilo como no justificados puede ser respaldada.
Sin embargo, la implementación de la reforma también ha generado reacciones controvertidas.Expertos en migración como Gerald Knaus, que ya era asesor de la excanciller federal Angela Merkel, advierten que las nuevas normas tal vez no puedan aplicarse de manera efectiva.Según Knaus, el procedimiento previo en las fronteras es teóricamente posible, pero en la práctica no ha funcionado todavía.Se teme que muchos solicitantes de asilo rechazados puedan migrar en su lugar a otros países de la UE, a pesar de que la responsabilidad de tales casos recae en los países a los que llegaron por primera vez.
Además, Knaus cree que la mayoría de los solicitantes de asilo, especialmente de Afganistán y Siria, seguirán siendo sometidos a procedimientos regulares, ya que su tasa de reconocimiento es de más del 20 por ciento.
Por otra parte, se discute si la defensa de los solicitantes de asilo conducirá efectivamente a una reducción del número total. Knaus argumenta que las nuevas normas sólo endurecen los procedimientos, pero no resuelven los problemas fundamentales. Advierte del peligro de que la reforma no detenga la migración, sino que, por el contrario, la acelere. Al mismo tiempo, Dobrindt subraya que las nuevas normas deben servir para aumentar los controles en las fronteras y acelerar los procedimientos, a fin de proteger la seguridad de las fronteras de la UE.
La aplicación de la reforma del GEAS se mantendrá bajo observación en las próximas semanas y meses.Todavía está por ver si las nuevas normas obtienen efectivamente los efectos esperados.La discusión sobre la reforma demuestra que la política de migración en Europa sigue siendo un tema muy candente, que puede suscitar debates tanto políticos como éticos.
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