El presidente estadounidense Donald Trump, quien anteriormente había declarado el dominio estadounidense sobre el estrecho, sostiene el "control total" del paso estratégico y continuaría haciéndolo. Sus comentarios siguieron a una serie de ataques aéreos dirigidos a la infraestructura militar y el liderazgo de Irán, parte de una campaña más amplia iniciada en febrero con el objetivo de presionar a Teherán para que abandone sus ambiciones nucleares y altere su gobierno.
Taeb acusó a los Estados Unidos de intentar socavar la influencia de Irán en la región al instigar el conflicto en el Estrecho de Ormuz, pero insistió en que estos esfuerzos habían fracasado. Enfatizó que Irán continúa operando dentro de un marco seguro, manteniendo su soberanía sobre la vía fluvial. Estados Unidos e Israel atacan a través de ataques con misiles a instalaciones militares y rutas marítimas en la región. A pesar de la escalada, el conflicto parece haber llegado a un punto muerto, especialmente porque Trump enfrenta una disminución del apoyo interno antes de las elecciones de mitad de período de noviembre. Además de las tensiones militares, Irán ha introducido nuevas consideraciones económicas en la disputa.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del país, Esmail Baghaei, declaró que Irán planeaba implementar un sistema de peaje para los buques que cruzan el Estrecho de Ormuz debido a la degradación ambiental relacionada con la actividad marítima. Baghaei destacó el extenso daño ecológico causado por décadas de tráfico marítimo en el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, estimando el costo en billones de dólares. Señaló un reciente derrame de petróleo cerca de la isla de Qeshm de Irán, atribuyéndolo a un buque extranjero, como justificación para las tarifas propuestas.
Aunque no se describieron iniciativas ambientales específicas, la medida subraya la intención de Irán de aprovechar la importancia del estrecho tanto para obtener ventajas económicas como geopolíticas. Los esfuerzos para reducir la situación han incluido compromisos diplomáticos que involucran a mediadores de terceros.
Las declaraciones recientes de funcionarios paquistaníes sugieren un nuevo impulso hacia una posible resolución, con el ministro de Defensa, Khawaja Asif, indicando que se está avanzando hacia un acuerdo de paz. El ministro del Interior paquistaní, Mohsin Naqvi, viajó a Irán para participar en discusiones sobre seguridad y estabilidad regional, reuniéndose con altos funcionarios iraníes, incluido el presidente Masoud Pezeshkian y el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi. La participación de Naqvi refleja el papel de Pakistán como mediador en las negociaciones en curso, aprovechando su proximidad a ambas naciones y sus lazos históricos con Irán.
La visita destaca el continuo interés en encontrar una solución diplomática para aliviar las tensiones en la región. Ni Estados Unidos ni Irán han confirmado oficialmente la prórroga del alto el fuego. Los mediadores siguen siendo cautelosos, reconociendo la complejidad de alcanzar un acuerdo duradero dadas las profundas diferencias entre las dos naciones. El estatus del estrecho de Ormuz sigue siendo un punto focal, con ambas partes compitiendo por la influencia sobre uno de los corredores marítimos más cruciales del mundo. El resultado de estas negociaciones podría afectar significativamente a los mercados globales de energía y la estabilidad regional, ya que el estrecho facilita una parte sustancial de los envíos mundiales de petróleo.
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