Un oficial de policía del Servicio Penitenciario Nacional de Colombia (Inpec), llamado Efraín Quesada Urrego, fue asesinado por una mujer que le disparó varios disparos cuando se acercaba a la prisión de máxima seguridad en Palogordo, Santander. El ataque ocurrió justo antes de que comenzara su turno, y los testigos indicaron que el agresor lo había atacado previamente cuatro veces. Quesada, que tenía más de 30 años de experiencia con Inpec, era responsable de las operaciones de seguridad en la instalación. Su muerte se produce en medio de amenazas continuas contra el personal de la prisión, incluida una reciente desarmación de granadas y materiales de intimidación. Las autoridades han expresado su preocupación por las estructuras criminales organizadas dentro de la prisión, lo que aumenta el riesgo de ataques.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato fáctico de un crimen violento contra un empleado del gobierno, centrándose en el evento en sí mismo en lugar de tomar una postura ideológica clara.




