Los hallazgos, publicados en la revista Astronomy & Astrophysics, revelan una configuración inusual de objetos celestes que desafía los modelos existentes de evolución galáctica. El descubrimiento se realizó utilizando datos recopilados por el Telescopio Espacial James Webb (JWST). Las observaciones mostraron signos de movimiento altamente energético en el gas de hidrógeno ionizado cerca del núcleo de la galaxia. Este movimiento sugirió la presencia de poderosas fuerzas gravitacionales, lo que llevó a los investigadores a investigar más a fondo. Un grupo de investigación liderado por el Instituto Max Planck de Física Extraterrestre analizó los datos e identificó tres agujeros negros supermasivos distintos en acción.
Cada uno de los tres agujeros negros está involucrado en la acreción, atrayendo gas circundante y liberando intensa radiación. 6 millones de masas solares. 3 mil millones de masas solares. La proporción de masa atribuida a estos agujeros negros sugiere que desempeñan un papel importante en la configuración de la estructura y la dinámica de la galaxia. Dos de los agujeros negros residen cerca el uno del otro, separados por unos 620 años luz, mientras que el tercero se encuentra mucho más lejos, unos 5.500 años luz de la pareja central.
La proximidad de los dos agujeros negros interiores implica que podrían fusionarse en cientos de millones de años, produciendo ondas gravitacionales detectables por futuros instrumentos. Este hallazgo marca la primera vez que los científicos han observado tres agujeros negros supermasivos activos que coexisten dentro de una sola galaxia en el universo temprano. La existencia de tal sistema plantea preguntas intrigantes sobre cómo las galaxias y sus agujeros negros centrales evolucionan a lo largo del tiempo cósmico. Los investigadores sugieren que las frecuentes fusiones de agujeros negros podrían haber contribuido al rápido crecimiento en el cosmos temprano, ofreciendo una nueva vía para comprender la formación de estructuras a gran escala.
La presencia del agujero negro más externo agrega otra capa de complejidad. Su distancia de los otros sugiere una posible historia de origen. Podría haber sido expulsado del centro galáctico durante un evento de fusión, impulsado hacia afuera por la fuerza del retroceso gravitacional. Alternativamente, puede seguir viajando hacia su posición actual, influenciado por la atracción gravitacional de la pareja central. El descubrimiento subraya la importancia de herramientas de observación avanzadas como el JWST. Con sus capacidades espectroscópicas de alta resolución, el telescopio ha permitido a los astrónomos sondear el universo temprano con una claridad sin precedentes.
Como señala el estudio, los próximos detectores diseñados para medir las ondas gravitacionales probablemente ayudarán a confirmar si tales colisiones ocurren con la frecuencia suficiente como para influir en el crecimiento de los agujeros negros en el universo primitivo. Las implicaciones van más allá de la mera curiosidad. Comprender cómo los agujeros negros interactúan con sus entornos puede proporcionar información sobre los procesos que dieron forma al universo a medida que se expandió. El caso de J0148-4214 ofrece una visión única de una fase rara y dinámica de la historia cósmica, que continúa desarrollándose a miles de millones de años luz de distancia.
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