Francia ha aprobado una ley que permite la muerte asistida, conocida como eutanasia, después de años de debate. La ley fue aprobada por la Asamblea Nacional con 291 votos a favor, 241 en contra y 29 abstenciones. Permite a los ciudadanos plenamente capaces y a los extranjeros con residencia legal que sufren de enfermedades "graves e incurables" en etapas avanzadas recibir eutanasia. Los pacientes deben expresar su intención claramente y participar en el asesoramiento, y un médico debe confirmar la decisión después de 15 días. La ley requiere que los pacientes se autoadministren la sustancia letal si son físicamente capaces, aunque los médicos o enfermeras pueden ayudar si no pueden. El presidente Emmanuel Macron celebró la ley como el cumplimiento de una promesa de campaña de larga data, citando el apoyo público. La Iglesia Católica se opone firmemente a la ley, calificándola como una ruptura histórica y advirtiendo de daños a grupos vulnerables.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la ley como un logro progresivo alineado con las políticas liberales y los valores de izquierda de Macron, enfatizando el apoyo público y las consideraciones éticas. La oposición de la Iglesia Católica se retrata como tradicional y conservadora, reforzando una narrativa de izquierda.



