Las autoridades francesas planean desplegar a 70.000 policías y gendarmes en todo el país este jueves para gestionar las protestas contra el aumento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos. Los servicios de inteligencia advierten sobre la posibilidad de violencia, señalando que grupos de extrema izquierda pretenden infiltrarse en las manifestaciones lideradas por sindicatos para atacar comercios y fuerzas del orden. Este evento, denominado la "Cuarta Acto" del actual movimiento de protesta, se produce después de tres días de acción en octubre y podría registrar niveles de participación similares a las huelgas por la reforma de las pensiones de marzo de 2023. El Ministerio del Interior ha intensificado los preparativos para evitar una repetición de los disturbios del 17 de octubre, que causaron más de mil heridos entre las fuerzas de seguridad y daños materiales significativos. Las medidas de seguridad incluyen unidades antidisturbios, vehículos blindados, cañones de agua, helicópteros, drones y unidades de intervención de élite como la BRI, RAID y GIGN. Además, se están considerando restricciones administrativas, como la prohibición de ciertos objetos y el cierre de estaciones de transporte, mientras que la policía vigila las redes sociales en busca de llamados a la insurrección.
Lectura del sesgo (Centro): El informe se basa exclusivamente en las evaluaciones oficiales del gobierno y de la policía con respecto a los riesgos de seguridad y la logística de despliegue, presentando la perspectiva del estado sin incluir contraargumentos de los manifestantes ni de observadores independientes.





