Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se enfrenta a una creciente presión a pesar de tener una gran oportunidad de sobrevivir hasta el final del verano en medio de una creciente disidencia interna dentro del órgano rector del fútbol mundial. La controversia comenzó después de que su propuesta de abrir la FIFA a inversores privados fuera rápidamente abandonada tras la feroz oposición de tres grandes confederaciones, la UEFA, la CONCACAF y la AFC, siendo la UEFA la más vocal. Desde entonces, la reacción se ha intensificado, con estas confederaciones acusando a Infantino de socavar la integridad del fútbol mundial.
En una carta conjunta publicada la semana pasada, lo acusaron de crear un entorno marcado por el silencio donde debería existir la rendición de cuentas y de fomentar la distancia en lugar de la transparencia. Argumentaron que tales cualidades no son adecuadas para el líder del fútbol mundial. A pesar de esto, los analistas sugieren que Infantino todavía tiene una sólida oportunidad de soportar el verano a menos que el frente unificado formado por la UEFA, la CONCACAF y la AFC se intensifique aún más. Según Kevin Veyssiere, fundador del FC Geopolitics, Infantino se beneficia del apoyo de otras confederaciones, incluidas la CAF y la CONMEBOL.
Además, México se ha distanciado de la CONCACAF, mientras que Mattias Grafström, el segundo al mando de la FIFA, que inicialmente criticó a Infantino internamente, se ha alineado con él. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también ha expresado un fuerte apoyo a Infantino, advirtiendo que reemplazarlo sería un grave error.
Más tarde viajó a Colombia, donde se reunió con Alejandro Domínguez, presidente de la CONMEBOL, para asistir a la toma de posesión de Abelardo de la Espriella, un funcionario recién elegido conocido por su postura de derecha.
El peso combinado de la UEFA, la CONCACAF y la AFC representa una parte sustancial de la membresía de la FIFA, con su influencia colectiva que representa aproximadamente dos tercios (136) de las 211 asociaciones miembros. Cada asociación miembro tiene un voto durante las elecciones, lo que significa que un esfuerzo coordinado entre estas confederaciones podría obstaculizar significativamente las posibilidades de Infantino de obtener otro mandato. Esto representaría un gran revés para un líder que parecía intocable después de la exitosa organización de la Copa Mundial de 2026. La controvertida propuesta de Infantino de permitir la inversión privada en la FIFA ha sido citada como un factor clave en la agitación actual.
Los críticos argumentan que su decisión fue impulsada por la arrogancia, lo que llevó a una ruptura dentro de la comunidad del fútbol. A pesar de los desafíos, Infantino sigue activo en su papel, tratando de navegar a través de la tormenta mientras se prepara para la próxima fase de su campaña política.
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