El número de muertes por el deslizamiento de tierra y las inundaciones catastróficas en el Himalaya ha seguido aumentando, con más de 900 muertes confirmadas y más de 5,000 personas aún desaparecidas. El desastre azotó la frontera entre Nepal y la región tibetana de China, provocado por un colapso masivo del glaciar. El torrente resultante de agua, barro y escombros barrió aldeas enteras, destruyendo puentes, carreteras y centrales eléctricas. Nepal ha sido el más afectado, con al menos 546 muertes confirmadas, mientras que cinco se han registrado en China. Más de 1,400 personas siguen desaparecidas, incluidos cientos de extranjeros, entre ellos varios alemanes que fueron rescatados por helicópteros militares.
Según el portavoz del Ejército Raja Ram Basnet en Battar Bazar, las gruesas capas de sedimentos dejadas por las inundaciones hacen que los aterrizajes y despegues de helicópteros sean casi imposibles. Hasta el viernes, 14 helicópteros de rescate estaban operando en la región, y más de 4,400 sobrevivientes habían sido evacuados. A pesar de estos esfuerzos, continúa la búsqueda de personas atrapadas en túneles y enterradas bajo escombros, particularmente en el área del proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli-1, donde hasta 576 personas siguen desaparecidas.
El gobierno de Nepal ha enfatizado su capacidad para administrar los esfuerzos de recuperación locales, afirmando que se necesita asistencia internacional especializada para tareas específicas como rescatar a las personas atrapadas en túneles, restaurar los enlaces de transporte y identificar y preservar a los fallecidos.
El canciller alemán Friedrich Merz expresó sus profundas condolencias a Nepal y China, enviando telegramas a sus respectivos líderes. Describió la tragedia como profundamente angustiosa y deseó una rápida recuperación para los heridos y consuelo para los afligidos. Mientras tanto, las autoridades indias anunciaron planes para intensificar el monitoreo de los glaciares en la región, citando las condiciones geográficas compartidas y la proximidad a Nepal. Los medios estatales chinos informaron que el lago recién formado cerca del cruce fronterizo de Gyirong había comenzado a drenar naturalmente, reduciendo el riesgo de nuevas inundaciones.
Sin embargo, los funcionarios advirtieron que el agua adicional podría continuar fluyendo hacia el lago durante días, lo que representa un peligro para las comunidades aguas abajo ya devastadas por el desastre inicial.
El GFZ, el centro de investigación de geociencias de Alemania, señaló que tales eventos no son infrecuentes en el Himalaya, pero son cada vez más frecuentes debido al cambio climático. El aumento de las temperaturas ha acelerado el derretimiento de los glaciares, aumentando la probabilidad de deslizamientos de tierra y otros peligros geológicos. Los esfuerzos de ayuda internacional se han intensificado, con equipos de India y China ayudando en la búsqueda de trabajadores atrapados en túneles en el sitio de Upper Trishuli-1. Las operaciones de rescate han utilizado drones, cámaras térmicas y modelado en 3D para localizar sobrevivientes en medio de los restos.
Más de 3.253 personas han sido evacuadas en helicóptero en Nepal, mientras que las autoridades chinas informaron la reubicación segura de 499 residentes y 555 turistas. A pesar de estos esfuerzos, muchas familias permanecen separadas, luchando por reconectarse después de perder el contacto durante el caos. Una sobreviviente, Resma Karki, contó cómo su familia perdió el contacto con familiares que viajaban al lago Gosainkunda, solo para finalmente reunirse después de días de incertidumbre.
En el Tíbet, se han confirmado cinco muertes, con más de 550 personas aún desaparecidas. El presidente chino, Xi Jinping, convocó una reunión para discutir las medidas de socorro, destacando la escala de la crisis. Con más de 90,000 personas afectadas y la ayuda internacional que continúa llegando, el camino hacia la recuperación promete ser largo y arduo.
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