El sistema de defensa aérea de Ucrania está bajo una tensión creciente a medida que las fuerzas rusas intensifican su dependencia de los misiles balísticos, particularmente el Iskander-M, que representan un formidable desafío para las fuerzas ucranianas. Con los suministros críticos de misiles Patriot fabricados en los Estados Unidos disminuyendo, Kiev se está apresurando a asegurar medios alternativos de protección mientras busca soluciones a largo plazo para reducir la dependencia de las armas occidentales.
La crisis se debe a una combinación de factores, incluida la reducción de las entregas de misiles Patriot de los Estados Unidos y un aumento en la producción de misiles rusos. Según el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy, el país ha recibido solo un tercio de los interceptores Patriot este año en comparación con 2025. Esta disminución coincide con las crecientes tensiones en Oriente Medio, que han tensado aún más las cadenas de suministro globales. A diferencia de antes en el conflicto, el cuello de botella actual no radica en las plataformas de lanzamiento, sino en la disponibilidad de municiones, específicamente, los misiles PAC-3 esenciales para contrarrestar las amenazas balísticas.
Las capacidades de misiles rusos parecen estar expandiéndose rápidamente. Las evaluaciones de inteligencia sugieren que Moscú ha aumentado significativamente la producción de los sistemas Iskander-M y Kinzhal, con estimaciones que sitúan la producción mensual de Iskander-M entre 60 y 65 unidades. Eso se traduce en más de 700 por año. Los informes también apuntan a posibles contribuciones de Corea del Norte, con Ucrania alegando que Pyongyang ha suministrado aproximadamente 150 misiles balísticos a Rusia desde finales de 2023.
Estos desarrollos subrayan la escala de la amenaza que enfrenta Ucrania, ya que Rusia lanza casi 100 misiles balísticos por mes sin agotar sus reservas. A pesar de estos desafíos, Ucrania ha buscado diversificar sus opciones defensivas. El sistema SAMP / T franco-italiano se considera una alternativa, aunque sigue siendo limitado en número y requiere escasos interceptores Aster-30.
Zelenskyy ha pedido repetidamente asistencia urgente a socios internacionales, enfatizando la necesidad de reabastecimiento inmediato de misiles Patriot. Sin embargo, Estados Unidos ha enfrentado obstáculos internos para satisfacer la demanda. Inicialmente, se había especulado que Estados Unidos podría permitir la producción local de misiles PAC-3 en Ucrania, una propuesta supuestamente respaldada por el ex presidente Donald Trump. Pero esta idea fue abandonada rápidamente, probablemente debido a las preocupaciones entre los fabricantes sobre posibles modificaciones por parte de ingenieros ucranianos.
Con los ataques rusos creciendo en frecuencia y potencia, y los suministros de armas occidentales luchando por mantener el ritmo, Kiev debe navegar un complejo panorama de diplomacia, logística y adaptación tecnológica. Los próximos meses determinarán si la nación puede encontrar soluciones sostenibles a su creciente dilema de defensa antimisiles. Por ahora, el enfoque sigue estando en estabilizar las líneas del frente y garantizar que Ucrania conserve la capacidad de defenderse contra el ataque implacable desde el este.
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