Se espera que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, use su reunión con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para desalentar los movimientos hacia el fin de las hostilidades en el Golfo, basados en un patrón histórico de estrategias encubiertas israelíes durante cinco décadas. Inteligencia desclasificada, memorias, informes de investigación e investigación académica sugieren que los sucesivos gobiernos israelíes han tenido como objetivo prolongar los conflictos regionales y mantener las tensiones entre los Estados Unidos e Irán. Durante la Guerra Irán-Irak (1980881988), los estrategas israelíes supuestamente favorecieron la prolongación del conflicto para debilitar a ambos adversarios. Las emisiones estatales israelíes se utilizaron para influir en la percepción pública, apoyando el conflicto continuo. En 1991, durante la liberación de rehenes occidentales israelíes en el Líbano, los funcionarios supuestamente obstruyeron las negociaciones, socavando los esfuerzos por mejorar las relaciones entre Estados Unidos e Irán.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca las acciones israelíes como esfuerzos deliberados para provocar y sostener el conflicto, retratándolas como motivadas estratégicamente para preservar la influencia geopolítica de Israel.



