Australia ha confirmado su primer caso de gripe aviar en un mamífero después de que una foca de pelaje de nariz larga dio positivo por la cepa H5 del virus en Australia del Sur. El descubrimiento se realizó después de las pruebas en una foca encontrada muerta cerca de Beachport, aproximadamente a 300 kilómetros al sur de Adelaide. La Ministra Federal de Agricultura, Julie Collins, confirmó el caso durante una conferencia de prensa en Hobart, afirmando que si bien el desarrollo es preocupante, se alinea con las expectativas ya que el virus continúa propagándose entre las aves silvestres y la vida marina.
Los informes iniciales indicaron que el animal no mostraba signos de lesiones externas, lo que generó preocupaciones sobre cómo podría haber ocurrido la infección. Un análisis de laboratorio posterior confirmó la presencia del virus de la gripe aviar H5, lo que marcó un cambio significativo en el patrón de transmisión del virus. Se cree que este es el primer caso documentado de la transmisión del virus a un huésped mamífero en el continente, según los funcionarios. El brote de gripe aviar en Australia comenzó en junio con la identificación del virus en aves migratorias silvestres en Australia Occidental. Desde entonces, el virus se ha detectado en varios estados, incluidos Victoria, Nueva Gales del Sur, Queensland y Tasmania.
En Tasmania, una muerte masiva de pingüinos en King Island se ha relacionado con la enfermedad, destacando el creciente impacto del virus en la vida silvestre nativa. A principios de este año, la gripe aviar fue responsable de la muerte de casi el 75 por ciento de los cachorros de foca en las islas subantárticas Heard y McDonald, subrayando la amenaza potencial que representa el virus para los ecosistemas marinos.
Sin embargo, hasta el momento, no hay indicios de que el virus se haya propagado al ganado o a los entornos agrícolas. Los funcionarios federales han enfatizado que, si bien el virus representa un riesgo para la vida silvestre, actualmente no hay evidencia de una infección generalizada en las poblaciones humanas o en los sistemas de producción de alimentos. La ministra Julie Collins expresó su intención de visitar Australia del Sur en los próximos días para evaluar la situación y coordinar los esfuerzos con las autoridades locales. Reiteró la importancia de la vigilancia pública, instando a las personas a evitar el contacto con aves enfermas o muertas y, en su lugar, informar de los avistamientos a las agencias pertinentes.
"Esto no es inesperado", dijo, señalando que el virus ya se ha establecido tanto en entornos terrestres como acuáticos, lo que aumenta la probabilidad de transmisión entre especies. A medida que el gobierno trabaja para monitorear la propagación del virus, los expertos advierten que la aparición de la gripe aviar en los mamíferos podría indicar un brote más complejo y persistente. Si bien los riesgos inmediatos para la salud humana siguen siendo bajos, la evolución continua del virus plantea preguntas sobre sus implicaciones a largo plazo tanto para la vida silvestre como para la salud pública. Los científicos continúan estudiando las mutaciones genéticas del virus, con la esperanza de comprender mejor su capacidad de adaptación y el potencial de futuros brotes.
Por ahora, la atención se centra en contener la propagación dentro de las regiones afectadas y prepararse para cualquier nuevo desarrollo.
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