Durante el juicio de destitución del vicepresidente de Filipinas, Sara Duterte, un testigo testificó que ella supuestamente usó nombres ficticios o nombres pertenecientes a personas fallecidas, incluidos niños, para documentar pagos de fondos estatales de recolección de inteligencia. El testimonio sugiere un posible mal uso de fondos y plantea preguntas sobre la transparencia y la rendición de cuentas en la asignación de recursos públicos.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el uso de nombres ficticios como una posible violación de la transparencia y la rendición de cuentas, lo que se alinea con las críticas de izquierda a la corrupción política.






