En Gambia, una niña de un mes murió por mutilación genital femenina (MGF) en 2026, a pesar de que la práctica había sido prohibida desde 2015. Los activistas bloquearon con éxito un esfuerzo legislativo de 2024 para derogar la prohibición a través de testimonios de sobrevivientes, cabildeo y aprovechando los fallos de instituciones islámicas como la Universidad de Al-Azhar. Sin embargo, los recientes intentos de legalizar la MGF destacan los crecientes desafíos para mantener el progreso contra la práctica. A nivel mundial, más de 230 millones de niñas y mujeres se han sometido a la MGF, aunque las tasas han disminuido significativamente en los últimos años debido al activismo de base, los diálogos comunitarios y los líderes religiosos que condenan la práctica. A pesar de este progreso, la financiación para las iniciativas contra la MGF está disminuyendo, y algunas regiones están viendo un resurgimiento del apoyo a la práctica bajo el pretexto de la preservación cultural.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una visión equilibrada de la cuestión, destacando tanto los éxitos de las campañas contra la MGF como los desafíos emergentes a los que se enfrentan.






