En 1978, una familia británica compuesta por Tanya Gleed, sus padres Christopher y Antonia Wheller, y tres hermanos se embarcaron en una travesía del Atlántico de 6,000 millas en un catamarán casero de 46 pies construido en su patio trasero. El barco, construido durante dos años por Christopher, un ingeniero eléctrico, estaba equipado con herramientas básicas de navegación como cartas de papel y un sextante de plástico. El viaje, que los llevó a Brasil, involucró navegar a través de tormentas, fallas mecánicas y depender de los pescadores locales para obtener ayuda.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo relata una aventura familiar personal sin implicaciones políticas o controversia, y se centra en la experiencia individual en lugar de cualquier tema con carga política, por lo que es de naturaleza apolítica.





