El gobierno austriaco ha finalizado un acuerdo sobre una nueva ley climática, marcando un paso clave hacia el logro de la neutralidad de carbono para 2040. Después de más de cinco años sin una ley climática válida, el gobierno anunció su decisión el viernes por la tarde. El núcleo de la legislación es el compromiso de alcanzar emisiones netas cero para 2040, antes de la meta 2050 previamente defendida, que había sido fuertemente impulsada por representantes de la industria y los sectores económicos. Esta nueva ley climática se clasifica como una ley de gobierno, que establece el marco legal y define las responsabilidades en diferentes órganos gubernamentales.
Un documento más detallado, conocido como el Plan de Acción Climática, aún está en desarrollo y se espera que se complete a fines de 2027. Este plan describirá medidas específicas para cada sector, incluidos el transporte, los edificios y la agricultura, con el objetivo de cumplir los objetivos climáticos de Austria. La ley representa una empresa masiva, que requiere que cada medida legislativa se documente a fondo. Para supervisar este proceso, se ha formado un "Cabinet Climático", compuesto por funcionarios de cinco ministerios y el presidente de la Conferencia de Presidentes de Estado.
Además, un consejo asesor científico recién creado incluirá expertos de ciencias naturales, ciencias sociales, economía, tecnología y profesionales de la Agencia Ambiental. Estos asesores prepararán recomendaciones para el Plan de Acción Climática. Uno de los puntos polémicos durante las discusiones fue la cuestión de las consecuencias si Austria no cumple con sus objetivos de emisión. Se decidió que no habrá sanciones, una postura reafirmada por el ministro de Agricultura y Clima, Norbert Totschnig (ÖVP), durante una reciente transmisión. En su lugar, se ha establecido un mecanismo de corrección.
Si el país se desvía de su camino, el Gabinete del Clima debe convocarse dentro de nueve meses para implementar acciones correctivas. La efectividad de estas medidas será evaluada por el consejo asesor científico, con la contribución de los socios sociales y tres ONG ambientales, aunque ninguna tiene poder de veto.
Elogió el mecanismo de corrección y el consejo asesor como pasos significativos. Sin embargo, sugirió mejoras, como exigir al Gabinete del Clima que justifique la no adopción de las recomendaciones del consejo asesor, lo que fortalecería el proyecto. Steininger enfatizó la importancia de alinear el monitoreo de las emisiones de gases de efecto invernadero con la planificación presupuestaria. Señaló el enfoque de Suecia, donde las emisiones se revisan seis meses antes de que se redacte el presupuesto, lo que permite realizar ajustes en consecuencia. Cuestionó el retraso en el desarrollo del Plan de Acción Climático, afirmando que si bien la estructura es sólida, muchas medidas necesarias ya se comprendieron bien.
Por otra parte, el Sr. Steininger se congratuló por la supresión de las restricciones a la captura y el almacenamiento de carbono (CCS), la aceleración de las evaluaciones de impacto medioambiental (EIA) y la reducción del uso de la tierra, medidas que, según Steininger, representan un avance positivo en el esfuerzo por lograr la neutralidad climática.
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