Más de 30.000 muertes adicionales se han registrado en Europa este verano debido al calor extremo, según datos preliminares compilados por EuroMomo y las autoridades sanitarias nacionales. Las cifras abarcan desde el comienzo del verano en 2026 hasta mediados de agosto, con el mayor número de muertes relacionadas con el calor concentradas a fines de junio y principios de julio. Estas cifras representan a personas que murieron en condiciones directamente relacionadas con las intensas olas de calor que azotaron el continente durante este período. Los datos provienen de 23 países europeos e incluye estimaciones de ocho naciones analizadas por la agencia de noticias francesa AFP.
Según estas evaluaciones, aproximadamente 33,000 muertes adicionales se atribuyeron a la exposición al calor solo en estos países. Alemania, en particular, ha visto un estimado de 14,000 muertes relacionadas con el calor este verano, como lo confirmó el Instituto Robert Koch a principios de esta semana. EuroMomo, que cuenta con el apoyo del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), no publica desgloses específicos de sus hallazgos por país. Sin embargo, las agencias nacionales de salud han publicado sus propias estadísticas preliminares para períodos de tiempo comparables, que van aproximadamente desde finales de mayo hasta agosto.
Estos informes indican que la mayoría de las muertes inducidas por el calor ocurrieron durante dos semanas específicas: la última semana de junio, que vio alrededor de 16,000 muertes adicionales, y la primera semana de julio, con aproximadamente 8,000 muertes más. Ambos períodos coincidieron con olas de calor severas que afectaron a grandes partes de Europa. Se espera que las estimaciones proporcionadas por EuroMomo se refinen en las próximas semanas, lo que significa que el número total de muertes relacionadas con el calor aún podría cambiar.
En Alemania, los funcionarios han enfatizado la necesidad de una mayor conciencia pública sobre los riesgos asociados con el estrés por calor, particularmente entre las poblaciones vulnerables, como los ancianos y las personas con afecciones médicas preexistentes. Se han planteado preocupaciones similares en otras naciones afectadas, lo que ha provocado llamados a mejorar los sistemas de respuesta de emergencia y una mejor infraestructura para hacer frente a futuras olas de calor.
Los expertos en salud advierten que es probable que la frecuencia e intensidad de las olas de calor aumenten en los próximos años debido al cambio climático. Instan a los gobiernos a implementar estrategias a largo plazo destinadas a reducir el impacto de los eventos climáticos extremos en la salud pública. Las medidas incluyen la expansión del acceso a los centros de enfriamiento, la mejora de la planificación urbana para mitigar el efecto de isla de calor urbana y la mejora de los servicios de atención médica para manejar las oleadas de enfermedades y muertes relacionadas con el calor. A medida que continúa el verano, las redes de monitoreo de la salud permanecen vigilantes, rastreando las tendencias de temperatura y sus posibles efectos en las tasas de mortalidad.
Los funcionarios anticipan más actualizaciones sobre la situación a medida que se disponga de datos más completos. Por ahora, el enfoque sigue siendo abordar los impactos inmediatos en la salud de la ola de calor en curso mientras se prepara para los desafíos que pueden traer los veranos futuros.
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