El calor extremo ha establecido nuevos récords de temperatura en países de Europa central y oriental como Eslovaquia, Austria, Hungría y Polonia. En Eslovaquia, se registró un récord de 42 ° C en Dolné Plachtince. En Polonia, las centrales eléctricas de carbón se vieron obligadas a cerrar debido a los niveles de agua críticamente bajos en el río Vístula, lo que llevó al primer ministro Donald Tusk a instar a los empleadores a proporcionar medidas de enfriamiento. El primer ministro de Hungría, Péter Magyar, anunció la reanudación de las operaciones en la central nuclear de Paks mientras enfatizaba la necesidad de reducir el consumo de electricidad. Los expertos ambientales destacan la conexión entre el calor extremo y la crisis climática en curso, con más de 11.900 muertes relacionadas con el calor reportadas solo en Alemania. Los activistas climáticos critican a los gobiernos por la falta de acción en las políticas de combustibles fósiles, argumentando que la dependencia continua de los combustibles fósiles agrava la crisis y amenaza tanto la salud humana como los ecosistemas naturales.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el calor extremo y sus consecuencias como resultado directo de la "política de combustibles fósiles" y critica a los gobiernos por una acción inadecuada.




