La decisión se produce en medio de un mayor escrutinio sobre cómo el Programa Mundial de Alimentos (PMA), una agencia clave de las Naciones Unidas, maneja grandes cantidades de datos confidenciales recopilados a través de su sistema SCOPE, que rastrea a millones de personas que reciben ayuda humanitaria en todo el mundo. El PMA, con sede en Roma, utiliza el Sistema de Operaciones y Transformación Digital (DOTS) de Palantir para optimizar sus operaciones logísticas y administrar el flujo de ayuda. El sistema se desarrolló inicialmente como un servicio gratuito, pero desde entonces se ha convertido en un componente crítico de la infraestructura del PMA.
Según una auditoría interna filtrada obtenida por France 24 y PassBlue, el WFP enfrenta desafíos significativos para garantizar una protección adecuada de los datos y la gestión de riesgos en sus tratos con Palantir. "La auditoría destaca que las principales preocupaciones de privacidad planteadas por partes interesadas internas y externas con respecto al uso de DOTS no se han abordado adecuadamente. El WFP carece de un sistema unificado y confiable para administrar sus datos, y los riesgos de reputación asociados con la colaboración con Palantir son evidentes.
A pesar de esto, un portavoz del PMA confirmó que la agencia está avanzando con la renovación de su contrato con Palantir, afirmando que el alcance general y los términos del acuerdo se mantendrán sin cambios con respecto al acuerdo de 2019. Se espera que el contrato renovado se firme en agosto, según fuentes del PMA.
Aunque Palantir insiste en que no es principalmente una empresa de "minería de datos", sus tecnologías han sido implicadas en aplicaciones controvertidas, incluidas la aplicación de la ley de inmigración y las operaciones militares en regiones como Irán y Gaza. Las preocupaciones sobre las implicaciones éticas de la asociación WFP-Palantir han crecido después de un ciberataque contra el WFP en mayo, que expuso datos confidenciales sobre miles de beneficiarios de ayuda en Gaza. Aunque el WFP aclaró que la violación afectó solo a su aplicación de auto-registro para refugiados palestinos y no tenía vínculo directo con el software de Palantir, el incidente reavivó los debates sobre la seguridad e integridad de los datos administrados por la agencia.
Algunos empleados del PMA se preocupan de que los datos recopilados por la organización puedan usarse para entrenar los sistemas de inteligencia artificial de Palantir, lo que plantea dudas sobre el posible uso indebido. El informe argumenta que la inversión continua en DOTS viola los principios fundamentales de la ONU y socava la confianza pública en el compromiso de la organización con la transparencia y la rendición de cuentas.
Algunos funcionarios abogan por una supervisión más estricta y estándares éticos en el uso de tecnologías de IA, mientras que otros priorizan la eficiencia y la efectividad operativa. El debate refleja tensiones más amplias dentro de las instituciones internacionales sobre el equilibrio de la innovación tecnológica con la necesidad de proteger a las poblaciones vulnerables y defender los derechos fundamentales. A medida que el PMA avanza hacia la finalización de su renovación de contrato, el resultado probablemente moldeará las futuras discusiones sobre el papel de las empresas privadas de tecnología en los esfuerzos humanitarios y la gobernanza de datos confidenciales a escala global.
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