La ex ministra de Relaciones Exteriores Karin Kneissl, que vive en Rusia desde su emigración, confirmó en una entrevista que no aspira a la ciudadanía rusa y conserva su identidad austriaca. Describió los desafíos de su nueva vida en un pequeño pueblo cerca de Moscú, incluido el problema del alcohol y la escasa estructura de la población. Kneissl, que dirige un think tank en la Universidad Estatal de San Petersburgo, también habló sobre las dificultades para aprender el idioma ruso y las limitaciones financieras que dificultan la renovación de su casa.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo informa de manera neutral sobre los aspectos personales y políticos de la emigración de Karin Kneissl, sin manifiestas preferencias o distorsiones partidarias.






