El ex presidente de la FIFA, Sepp Blatter, criticó fuertemente el plan de la FIFA de crear una subsidiaria de $ 20 mil millones para administrar la Copa del Mundo y permitir que los inversores externos compren hasta un 20% de las participaciones. Blatter argumentó que la Copa del Mundo no es un activo comercial sino un tesoro cultural perteneciente a la gente, advirtiendo que transformarla en una entidad orientada a los beneficios la despojaría de su "alma".
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la controversia en torno a la reestructuración financiera de la FIFA como una amenaza para el "juego popular", utilizando un lenguaje emotivo como "perder su alma" y enfatizando la propiedad cultural y comunitaria del fútbol.




