El artículo de Borut Korun critica las respuestas europeas a las crisis migratorias, en particular centrándose en el manejo de España de los migrantes que llegan a Ceuta. Sostiene que los medios europeos evitan usar términos fuertes como "invasión" y en su lugar enmarcan la situación como una cuestión humanitaria, que el autor cree que oscurece cuestiones más profundas del colonialismo y la responsabilidad de la guerra. La pieza destaca la falta de acción decisiva de los líderes de la UE, como los llamados de Ursula von der Leyen a la solidaridad, al tiempo que critica la postura de Europa hacia Rusia y Ucrania. También cuestiona la efectividad del despliegue de España de 3000 oficiales para gestionar la crisis, señalando la ausencia de aplicación visible y la presencia continua de menores entre los migrantes. El autor traza paralelos con las atrocidades del pasado, incluidas las acciones serbias contra los musulmanes bosnios, lo que sugiere un patrón de pasividad y fracaso moral europeo.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la crisis migratoria como resultado de la complicidad europea en injusticias históricas y critica el enfoque incoherente de la UE con respecto a las preocupaciones humanitarias y de seguridad.






