Louise Casey, una figura prominente en la política británica, destaca las preocupaciones sobre cómo el gobierno define la discapacidad, lo que sugiere que los criterios actuales pueden ser demasiado amplios. Señala que incluso alguien que no está actualmente discapacitado podría calificar bajo la Encuesta de Recursos Familiares del Departamento de Trabajo y Pensiones, que utiliza datos autoinformados. La encuesta indica que el 25% de la población del Reino Unido podría clasificarse como discapacitada, un aumento significativo en la última década.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la cuestión de la clasificación de la discapacidad como un problema sistémico que requiere reforma, haciendo hincapié en la desconexión entre los criterios del gobierno y las experiencias individuales.





