La Reserva Federal elevó las tasas de interés en un cuarto de punto el 16 de septiembre, con lo que el rango objetivo se situó entre el 3,75% y el 4%, lo que indicaba posibles aumentos adicionales en medio del aumento de los precios del petróleo y el aumento de las tensiones en el Medio Oriente. Esta decisión, tomada por unanimidad, fue criticada por la Casa Blanca como "desafortunada", particularmente decepcionante para Donald Trump, quien ha estado presionando para que las tasas sean más bajas antes de las elecciones de mitad de período de noviembre. Trump había abogado previamente por recortes rápidos de tasas y seleccionado a Kevin Warsh, un defensor de la política monetaria, para dirigir la Reserva Federal, reemplazando a Jerome Powell. A pesar de su frustración, Trump continuó expresando confianza en Warsh. La Fed declaró que el alza de la tasa ayudaría a alcanzar su objetivo de inflación del 2%. Kevin Warsh defendió la decisión, argumentando que las condiciones financieras no eran demasiado restrictivas y que la medida reflejaba puntos de vista compartidos dentro del comité. La decisión se produce en medio de presiones continuas vinculadas a las políticas comerciales de Trump, causadas por la crisis energética entre Estados Unidos e Israel, y las importantes inversiones en inteligencia artificial.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta ambas perspectivas, la crítica de Trump a la decisión de la Fed y la justificación de la Fed para aumentar las tasas, sin favorecer abiertamente a ninguno de los dos lados.





