El terremoto, que se originó cerca de San José del Palmar, dejó cientos de heridos y docenas de desaparecidos. Entre las víctimas se encontraba Juan Antonio Galeano, un trabajador que murió después de quedar atrapado dentro del edificio de su empresa durante el colapso. Sus últimos momentos fueron capturados en imágenes de seguridad, que lo muestran de pie en los escombros mientras la estructura se derrumbaba a su alrededor. El Hospital San Francisco de Asís en Quibdó se convirtió en uno de los principales centros para tratar a los heridos. A pesar de sufrir daños estructurales, el hospital continúa atendiendo a casi 100 pacientes, incluidos adultos y niños.
De estos, aproximadamente 18 fueron trasladados a Medellín, cuatro de los cuales permanecen en estado crítico debido a lesiones graves. El personal médico informó casos de lesiones cerebrales traumáticas, trauma torácico y fracturas de cadera. Una paciente requirió traslado inmediato a una instalación de nivel terciario debido a la gravedad de su condición. Entre las víctimas estaba Mateo Valencia Valencia, un niño menor de edad e hijo del alcalde de Bahía Solano. Su nombre aparece entre los registrados oficialmente como fallecidos dentro del hospital. El hospital también registró siete muertes, aunque los esfuerzos de los profesionales médicos han evitado más muertes.
Las preocupaciones estructurales surgieron cuando aparecieron grietas en áreas cercanas a la unidad de cuidados intensivos y salas de operaciones. Sin embargo, los expertos del gobierno del departamento de Chocó evaluaron la situación y concluyeron que las condiciones actualmente no representan un riesgo que requiera que la institución sea declarada inhabitable. Las familias de los afectados buscaron información a través de tres grandes tableros instalados dentro del hospital. Estos tableros enumeran los nombres de los pacientes ingresados en unidades de emergencia e internación, así como los que habían sucumbido a sus lesiones. Para muchas familias, comprobar estos registros se ha convertido en una parte crucial para tratar de entender lo que le sucedió a sus seres queridos.
Los sobrevivientes que permanecieron hospitalizados describieron la aterradora experiencia del terremoto. Una mujer relató cómo trató de escapar de su casa pero encontró la puerta cerrada con llave. Volvió a buscar refugio, solo para ser enterrada bajo los escombros que caían. Dos vecinos más tarde la ayudaron a llegar al hospital en taxi. Sufrió una lesión en la pierna por un ladrillo que cayó sobre su costado y todavía lucha con el sueño debido a los recuerdos recurrentes del desastre. Otro sobreviviente, hospitalizado con una costilla rota y un trauma en la cabeza y el hombro, describió cómo una pared cayó sobre su cuerpo, causando múltiples lesiones.
El costo emocional del desastre es evidente en los relatos compartidos por los sobrevivientes, que describen momentos de miedo e impotencia durante el terremoto. En algunos casos, las personas no pudieron huir lo suficientemente rápido, lo que provocó lesiones graves o incluso la muerte. En respuesta a la crisis, los equipos médicos y los suministros siguen llegando a Quibdó. La ciudad, conocida por su difícil acceso, ha estado recibiendo ayuda de voluntarios y organizaciones externas. Los líderes locales, incluidos los activistas comunitarios y los rescatistas, han asumido el desafío de ayudar en las operaciones de búsqueda y recuperación a pesar de las duras condiciones.
Carlos Mosquera, un líder local y rescatista voluntario, describió el entorno de trabajo como extremadamente precario, señalando la falta de personal y el mal estado de la única carretera que conecta el área. A medida que la situación evoluciona, las autoridades continúan actualizando las cifras de víctimas. Según el último informe de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos (Ungrd), el número de muertes confirmadas ha aumentado a 241, con 3,771 heridos y 9,555 hogares destruidos. Más de 332 personas han sido rescatadas en todo el país, mientras que 287 siguen desaparecidas. Los equipos de rescate están activos en Chocó, Valle del Cauca y Risaralda, con un total de 938 personas y 44 perros entrenados desplegados.
Se espera asistencia internacional, con equipos de Estados Unidos, Israel, México, Ecuador y El Salvador ya en camino. El Salvador ha enviado kits de alimentos e higiene a Cali, brindando apoyo esencial a los afectados. A pesar de los desafíos en curso, ha habido desarrollos positivos. La gobernadora de Nubia Carolina Córdoba anunció que una familia anteriormente reportada como desaparecida ha sido localizada de manera segura en Quibdó. Esto marca un pequeño pero significativo paso hacia la resolución de la crisis. Mientras tanto, continúan los esfuerzos para localizar a las personas desaparecidas restantes y brindar atención médica adecuada a los heridos.
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