El gobierno jamaicano bajo el primer ministro Andrew Holness ha terminado un programa de salud de décadas de antigüedad que involucra a médicos y enfermeras cubanos, negándoles permisos de residencia. Esta decisión se produce después de la presión del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, quien acusó a Cuba de tráfico de personas y explotación de trabajadores médicos. El programa, que había operado durante más de 50 años a pesar de los cambios en el liderazgo de Jamaica entre partidos pro-Cuba y alineados con los Estados Unidos, fue apoyado anteriormente por las dos principales facciones políticas jamaicanas. La terminación ha llevado a la eliminación de alrededor de 400 profesionales médicos cubanos, lo que ha afectado a los ya frágiles servicios de salud en Jamaica y otras naciones caribeñas como Guyana, Bahamas, Guatemala y Honduras.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca la situación como resultado de la presión estadounidense y acusa a Cuba de prácticas poco éticas, mientras que retrata la decisión del gobierno jamaicano como una respuesta necesaria a las demandas internacionales.





