El artículo describe a Uriel Manzo, un joven de 18 años de Pinamar, que creció en una familia que valoraba la narración de historias y la discusión intelectual. Su abuelo, Sergio, lo influyó profundamente a través de conversaciones políticas, lo que ayudó a dar forma a su interés temprano en el compromiso cívico. Uriel se involucró activamente en la política estudiantil durante la escuela secundaria, impulsando iniciativas relacionadas con la salud mental y la alfabetización. Aprendió a navegar en la dinámica institucional participando persistentemente con el liderazgo escolar, destacando los desafíos de ser escuchado en entornos educativos. La pieza enfatiza su pasión por usar su voz para crear un cambio positivo.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una narrativa equilibrada centrada en el desarrollo personal y el activismo juvenil dentro de la educación. No adopta una postura ideológica clara, pero destaca la importancia del compromiso cívico y las voces de los estudiantes en la configuración de políticas y prácticas institucionales.



