Abel Ferrara, el director italiano conocido por sus obras crudas y provocadoras, habló de su pasado con las drogas durante la filmación de 'El malvado teniente' (1992). Admitió ser adicto al crack en toda la época y describió la película como un manual sobre cómo destruir su propia vida con alcohol y cocaína. Ferrara contó haber completado el trabajo en una situación sin esperanza, enfrentando el deseo, la paranoia y la alienación. También mencionó el intento de desintoxicación en Nápoles y criticó los elevados costos de las clínicas estadounidenses.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una confesión personal del regista sobre su pasado con las drogas, sin tomar posiciones políticas o juzgar moralmente el tema.




