En un laboratorio de alta tecnología en los Países Bajos, las plántulas de tomate jóvenes se colocan en filas bajo una red de cámaras, monitoreadas durante todo el día por científicos que registran incluso los cambios más pequeños en el color, la temperatura y la fotosíntesis. El entorno controlado imita el calor y la humedad del clima de la India, lo que permite a los investigadores estudiar cómo las plantas responden a factores estresantes como temperaturas extremas, sequías y salinidad. Este trabajo, dirigido por el Netherlands Plant Eco-Phenotyping Centre (NPEC), tiene como objetivo identificar rasgos genéticos que podrían hacer que las frutas sean más resistentes al cambio climático inducido por el hombre.
Rick van de Zedde, gerente de programas en NPEC, explica que la instalación puede simular casi todas las condiciones ambientales en la Tierra. Los investigadores ajustan las temperaturas, aplican sal para aumentar la salinidad y exponen las plantas a breves choques de frío para imitar las heladas tardías, condiciones que pueden dañar gravemente a los cultivos jóvenes.
Sin embargo, el aumento de las temperaturas globales debido al uso de combustibles fósiles ha interrumpido estos ritmos. Las olas de calor, las sequías prolongadas e intensas y las inundaciones destructivas son cada vez más frecuentes, lo que amenaza los rendimientos de los cultivos en todo el mundo. Los agricultores de Alemania, Francia, Hungría y el Reino Unido ya han advertido sobre las posibles pérdidas de cosechas debido a las temperaturas inusualmente altas del verano.
Al mismo tiempo, el creciente uso de biocombustibles hechos de materiales orgánicos como plantas y desechos de ganado agrega otra capa de complejidad a las demandas agrícolas. Los científicos ahora se enfrentan no solo a la cuestión de cómo cultivar más alimentos, sino a cómo hacerlo en condiciones cada vez más difíciles. Las tecnologías avanzadas están desempeñando un papel crucial en este esfuerzo. Los Países Bajos, reconocidos desde hace tiempo como un líder en innovación agrícola, continúan empujando los límites en este campo. Conocido como el "Silicon Valley de la agricultura", el país ocupa el segundo lugar a nivel mundial en exportaciones de productos agrícolas, detrás de los Estados Unidos.
En la Universidad de Wageningen, los investigadores utilizan instalaciones de última generación para simular diversas condiciones ambientales, incluidas las sequías, la humedad tropical y las noches heladas. Las escalas automatizadas miden el peso de diferentes especies de árboles cada tres minutos para determinar sus necesidades de agua, mientras que los escáneres sofisticados rastrean el movimiento de las hojas como parte de un análisis más amplio. Estas herramientas permiten a los científicos recopilar datos detallados sobre el comportamiento de las plantas bajo diferentes niveles de estrés. Al cruzar diferentes variedades de plantas, los investigadores tienen como objetivo desarrollar cepas mejor adaptadas a climas más cálidos. Este enfoque podría ayudar a garantizar una producción de alimentos estable a pesar de los cambios en las normas climáticas.
A medida que el calentamiento global continúa remodelando los paisajes agrícolas, estas innovaciones se vuelven esenciales para mantener la seguridad alimentaria.El trabajo que se está realizando en los Países Bajos representa uno de los muchos esfuerzos en todo el mundo destinados a asegurar el futuro de la agricultura en un clima incierto.
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