Según las autoridades noruegas, una persona fue multada con casi 4.500 euros por usar una bocina de niebla para despertar a un oso polar dormido en el archipiélago noruego de Svalbard. El incidente ocurrió a principios de este mes cuando un turista en un crucero activó una alarma con una bocina de niebla cerca de un fiordo en la costa noroeste de Svalbard, a aproximadamente 1.000 kilómetros del punto más septentrional de la cadena de islas. El individuo, cuya identidad no se ha revelado, fue acusado bajo las regulaciones locales que prohíben la perturbación innecesaria, la atracción o el seguimiento de la vida silvestre protegida, incluidos los osos polares, que han sido protegidos desde 1972.
La multa, emitida por la oficina del gobernador el jueves, asciende a 50.000 coronas noruegas, equivalentes a alrededor de 4.500 euros. Esto sigue un patrón de aplicación contra los turistas que perturban la vida silvestre en Svalbard. En 2024, otro visitante fue multado con aproximadamente 1.000 euros por acercarse demasiado a una morsa. Las leyes ambientales locales requieren que todo el tráfico en el archipiélago evite la interrupción innecesaria de la fauna nativa, que incluye osos polares, morsas, ballenas, renos y zorros árticos. Según el gobernador de Svalbard, Lars Fause, el incidente se desarrolló cuando los pasajeros del barco vieron a un oso polar durmiendo en tierra.
Una persona en la cubierta usó el cuerno de niebla del barco, lo que provocó que el animal se despertara y se trasladara a un lugar diferente. Las personas a bordo observaron a un oso polar descansando en tierra, explicó Fause. El acusado aceptó la multa y acordó pagarla, según informó la BBC. Svalbard, ubicada en el Océano Ártico, alberga aproximadamente 250 osos polares, según el último censo científico realizado en 2015.
El área es conocida por sus estrictas políticas de conservación, destinadas a preservar el frágil ecosistema y garantizar la seguridad de los visitantes y la vida silvestre. Los osos polares en Svalbard han sido responsables de seis ataques fatales desde 1971, con el más reciente ocurriendo en 2020. Durante ese incidente, un hombre holandés de 38 años fue atacado en su tienda cerca de la ciudad principal de Longyearbyen. Tales encuentros subrayan los riesgos asociados con las interacciones entre humanos y vida silvestre en el entorno ártico.
Se aconseja a los turistas que visitan Svalbard que mantengan una distancia segura de la vida silvestre y eviten acciones que puedan provocarlos o agitarlos. El uso de bocinas de niebla, ruidos fuertes o proximidad física pueden desencadenar respuestas defensivas en los osos polares, especialmente cuando están descansando o vulnerables. El incidente que involucra a la bocina de niebla sirve como un recordatorio de la importancia de adherirse a las pautas locales diseñadas para proteger tanto a los visitantes como a las especies nativas. El caso destaca los esfuerzos continuos del organismo rector de Svalbard para hacer cumplir las protecciones ambientales y educar a los viajeros sobre el comportamiento responsable en ecosistemas sensibles.
A medida que el cambio climático continúa afectando a las regiones árticas, es cada vez más importante mantener el delicado equilibrio entre el turismo y la conservación.La multa impuesta a la persona refleja el compromiso de respetar estas normas y prevenir incidentes que puedan poner en peligro la vida o perturbar el hábitat natural.
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