El presidente Gustavo Petro asumió el cargo con la promesa de transformar el sistema de salud de Colombia, criticando el modelo anterior bajo la Ley 100 por convertir la salud en un negocio. Cuatro años después, deja atrás un sistema más endeudado, mayores barreras de acceso, disminución de la confianza entre las partes interesadas y un mayor gasto de bolsillo por parte de los pacientes. A pesar de estos desafíos, su administración hizo avances significativos en transparencia y seguimiento de recursos dentro del sector de la salud. El gobierno introdujo sistemas como Rips (Registro de Información de Procedimientos en Salud) y Siifa (Sistema Integral de Información Financiera y Asistencial) para rastrear cada peso gastado en atención médica, asegurando una mayor rendición de cuentas.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta tanto los logros como las críticas de las reformas sanitarias de Petro sin favorecer abiertamente a un lado. Destaca el aumento de la deuda y la insatisfacción del paciente, pero también reconoce el progreso en la transparencia y el seguimiento financiero. El tono sigue siendo equilibrado, citando a expertos.




