Los líderes de la coalición están presionando para una reducción drástica en la migración neta al extranjero, con el objetivo de reducirla a su nivel más bajo desde la Crisis Financiera Global. El 12 de agosto de 2026, el portavoz de la Oposición de Vivienda, el senador Andrew Bragg, anunció que la Coalición tiene la intención de reducir la migración neta anual al extranjero (NOM) a menos de 180,000 personas, significativamente más baja que los niveles actuales e incluso más allá de los objetivos proyectados por el Partido Laborista.
Bragg enfatizó que el objetivo es crear un equilibrio sostenible entre el crecimiento de la población y el desarrollo de infraestructura, argumentando que los niveles actuales de migración son insostenibles y contribuyen al aumento de los costos y la escasez de vivienda.
Según la Oficina de Estadísticas de Australia, la tasa actual sigue superando los 300.000, mientras que las proyecciones del Tesoro sugieren una disminución gradual a 225.000 para fines de la década. Sin embargo, la Coalición argumenta que estas proyecciones son insuficientes y que es necesario un enfoque más agresivo para abordar la creciente crisis de la vivienda. La meta de Bragg de 180.000 representa una caída de aproximadamente 45.000 respecto a la previsión a corto plazo del Partido Laborista y 120.000 respecto a la ingesta del año anterior. Para lograr este ambicioso objetivo, Bragg delineó una estrategia centrada en reducir las vías de migración no calificada.
Sugirió que la Coalición implementaría recortes modestos en las visas para estudiantes internacionales, vacacionistas que trabajan y visas de trabajo post-estudio, al tiempo que aumentaría la proporción de migrantes calificados alineados con las demandas del mercado laboral. Estos ajustes tienen como objetivo priorizar a las personas cuyas habilidades benefician directamente a la economía, particularmente en sectores que enfrentan escasez de mano de obra, como la construcción y la ingeniería. Bragg argumentó que este cambio permitiría a Australia mantener su atractivo como destino para el talento al tiempo que garantiza que la migración no agote los recursos existentes. La postura de la Coalición refleja las tensiones políticas más amplias que rodean la política de migración.
El apoyo al partido Una Nación ha aumentado en los últimos meses, lo que ha llevado a ambos partidos principales a refinar sus posiciones. Mientras que Una Nación aboga por un límite de 130,000 visas, lo que podría resultar en una migración neta cercana a cero o negativa, la Coalición busca alcanzar un punto medio manteniendo un programa de migración robusto mientras gestiona su impacto en la vivienda.
Los funcionarios del gabinete expresaron reservas sobre la naturaleza abrupta de las medidas propuestas, sugiriendo que podría ser necesario un enfoque más matizado para evitar consecuencias imprevistas. El debate sobre los niveles de migración también se ha intensificado debido al papel de las categorías de migración externa que están fuera del control del gobierno. Los acuerdos de libre comercio con países como Nueva Zelanda y el Reino Unido han establecido acuerdos de visado que limitan la capacidad de los responsables políticos para alterar significativamente el flujo de mochileros y otros migrantes temporales. Estos acuerdos estipulan que ciertas cuotas no pueden reducirse, lo que crea un desafío para los gobiernos que buscan administrar la migración de manera más estricta.
En respuesta, Bragg reconoció que si bien algunos aspectos de la migración son fijos, la Coalición cree que las reformas dirigidas en otras áreas, como los turistas que trabajan y los estudiantes internacionales, pueden producir resultados significativos sin violar las obligaciones internacionales.
Bragg afirmó que estrategias similares podrían aplicarse hoy en día, enfatizando que la Coalición está preparada para implementar una acción rápida y decisiva para estabilizar los niveles de migración. Destacó que las reducciones propuestas no implicarían prohibiciones o restricciones generales, sino más bien una recalibración de las prioridades para adaptarse mejor a las necesidades de la nación. Además de la reforma migratoria, el discurso de Bragg incluyó propuestas destinadas a racionalizar el sector de la construcción. El nuevo código se centraría en los requisitos fundamentales de seguridad y estructurales, con características adicionales como la eficiencia energética o las mejoras de accesibilidad dejadas a la elección individual.
Bragg defendió la propuesta como un medio para reducir los costos de construcción y acelerar la producción de viviendas, argumentando que las regulaciones demasiado complejas obstaculizan la asequibilidad y ralentizan el desarrollo. A pesar de estas críticas, la Coalición sigue comprometida a avanzar en su agenda, enmarcando sus propuestas como pasos necesarios hacia la responsabilidad fiscal y la estabilidad nacional a largo plazo.
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