El artículo informa que Transport for London (TfL) ha demandado a los principales fabricantes de automóviles, incluidos Stellantis, BMW, Nissan y Jaguar Land Rover, buscando más de £ 1 mil millones en daños y perjuicios. La demanda alega que estas compañías utilizaron software ilegal para manipular las pruebas de emisiones, similares al escándalo Dieselgate, reduciendo así las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) durante las pruebas pero emitiendo sustancias nocivas más allá de los límites legales durante el funcionamiento normal. Esta manipulación afectó a la Zona de Ultra Baja Emisión (Ulez), que cobra tarifas más altas por vehículos más contaminantes. TfL afirma que fue engañada por datos inexactos de la Agencia de Licencias de Conductores y Vehículos (DVLA), lo que llevó a evaluaciones incorrectas de exenciones y tarifas. El caso es parte de acciones legales más amplias contra empresas automotrices en el Reino Unido relacionadas con el fraude de emisiones, con los demandados argumentando que TfL no ha proporcionado pruebas suficientes para respaldar sus reclamos.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la cuestión como un fracaso sistémico de los fabricantes de automóviles para cumplir con las regulaciones ambientales, haciendo hincapié en su supuesto engaño y el impacto en la salud pública y las políticas ambientales.





