El artículo analiza la experiencia de México bajo el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC), destacando tanto los logros como las deficiencias. Se señala que, si bien México se ha convertido en una economía más diversificada con mayores capacidades de fabricación y desplazado a China como un proveedor importante, no logró desarrollar proveedores nacionales competitivos ni implementar políticas industriales efectivas. El acuerdo amplió las ventajas existentes, pero no cerró las brechas estructurales en las exportaciones mexicanas. Las limitaciones de infraestructura, como la capacidad de energía y agua, obstaculizaron los esfuerzos de reubicación productiva.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una evaluación equilibrada del desempeño de México bajo T-MEC, reconociendo tanto los éxitos como los fracasos sin favorecer abiertamente ninguna ideología política.





