Santa Lucía, ubicada en la región del Atlántico sur de Colombia, inició su 25a edición del Festival Nacional Son de Negro el viernes 14 de agosto de 2026. La celebración de tres días reunió a 40 grupos de las regiones del Atlántico, Bolívar y La Guajira, marcando un hito ya que el festival fue declarado oficialmente Patrimonio Histórico, Étnico y Cultural Nacional por el Congreso.
El festival comenzó con el alzamiento simbólico de la bandera roja en la plaza principal de la ciudad, señalando el comienzo de las festividades. Los rituales tradicionales de tambores, bailes vibrantes y pintura corporal regresaron a las calles de este municipio ribereño, reforzando la conexión profundamente arraigada entre la comunidad y su patrimonio cultural.
Según Navarro, los ritmos, sonidos y versos del Son de Negro llevan la memoria de las comunidades asentadas alrededor del Canal del Dique, preservando sus historias a través del movimiento y el sonido. Su investigación destaca cómo estas prácticas reflejan una vida cotidiana moldeada por el agua y la naturaleza, ofreciendo una perspectiva única sobre la identidad de la región del Caribe. En su libro Son de Negro, ¡Vive! publicado en 2025 por Uninorte Press, Navarro enfatiza la importancia de entender el festival como una tradición viva que defiende los valores y las cosmologías de las comunidades negras colombianas.
Argumenta que involucrarse con la música y la danza requiere reconocerla como una forma de práctica socialmente afirmativa que promueve la paz y la libertad. La transmisión oral del conocimiento a través de la canción y el ritmo, señala, ha mantenido viva una memoria que una vez circuló entre las poblaciones esclavizadas que buscaban la liberación. Los orígenes del festival se remontan a 1996, cuando el profesor Manuel Antonio Pérez Herrera dirigió a un grupo de profesionales en Santa Lucía para recuperar las tradiciones culturales de la ciudad. Sus esfuerzos se centraron en estudiar la Danza de Negro, un ritual arraigado en las comunidades costeras de Calamar, San Basilio de Palenque, Soplaviento y Repelón.
La primera edición del festival fue organizada por la Fundación Por Ti Santa Lucía, sentando las bases para lo que se convertiría en uno de los eventos culturales más celebrados de Colombia. Alexander Jordán, gerente cultural y promotor del festival, explicó que el evento continúa sirviendo como una plataforma para la preservación y la innovación. A través de talleres y actuaciones colaborativas, los participantes se involucran con el pasado mientras contribuyen a su evolución en curso. El festival no solo honra las narrativas históricas, sino que también fomenta el diálogo intergeneracional, asegurando que las tradiciones sigan siendo relevantes en la sociedad contemporánea.
A medida que el festival se desarrolla en los próximos días, continuará llamando la atención sobre el rico tapiz cultural de la costa caribeña, destacando la resiliencia y la creatividad de las comunidades afrodescendientes.Con cada actuación, batido de tambores e historia compartida, el Son de Negro reafirma su papel como parte vital de la identidad nacional de Colombia.
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