El presidente de la Conferencia de Obispos de España, Luis Argüello, criticó públicamente al gobierno español, llamándolo "una banda de ladrones" durante un discurso en la Fundación Pablo VI. Esta declaración se produjo solo un mes después de la histórica visita del Papa Francisco a España, que había fomentado relaciones positivas entre la Iglesia y el estado. Argüello aclaró más tarde que no se refería directamente al gobierno, pero enfatizó la necesidad de auto-reflexión entre los ciudadanos con respecto al cumplimiento de los impuestos. El gobierno respondió rápidamente, y el ministro Félix Bolaños envió una carta a Argüello condenando los comentarios como ofensivos e instando a un diálogo más respetuoso. El incidente ha tensado la ya delicada relación entre la Iglesia y el estado, y algunos obispos expresaron su preocupación por el daño causado al espíritu del reciente discurso del Papa Francisco ante el Congreso.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la crítica al gobierno por parte del líder de la Iglesia usando un lenguaje fuerte ('banda de ladrones') y destaca la rápida condena del gobierno.




