El artículo reflexiona sobre la transformación de las medidas de seguridad sanitaria en herramientas ideológicas durante la pandemia, centrándose particularmente en el estado de alarma impuesto para restringir la circulación y contener la propagación de COVID-19. Reconoce el carácter temporal de estas restricciones y su efectividad en el control del virus mientras se desarrollaban las vacunas. El autor luego traza paralelos entre esta experiencia y el concepto de estados de excepción permanentes, utilizando el ejemplo de Nayib Bukele, el presidente de El Salvador, que ha sido descrito como un dictador por el periodista Óscar Martínez. El artículo analiza cómo la retórica de la seguridad es utilizada tanto por movimientos de ultraderecha como por regímenes autoritarios para justificar la concentración de poder y la restricción de las libertades civiles bajo el disfraz de mantener el orden.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo critica la normalización de los poderes de emergencia y la erosión de las normas democráticas a través de la lente de las preocupaciones izquierdistas sobre el autoritarismo y el mal uso de la retórica de seguridad.





