Andrés García Ibérez, conocido como El Miguel Ángel almeriense, ha dado a conocer su Capilla Sixtina del siglo XXI dentro de la ermita de El Saliente en Albox, Almería. La obra, que tardó poco más de dos años en completarse, cubre más de 200 metros cuadrados de superficies, incluida la cúpula principal, ambas capillas laterales y el ábside. El proyecto marca la culminación de la carrera de García Ibérez, combinando la maestría técnica con una profunda reflexión teológica. La ermita, originalmente construida a fines del siglo XVIII, había permanecido sin pintar hasta ahora. García Ibérez transformó su interior en una vasta e inmersiva narrativa, inspirándose en textos sagrados y música.
Durante visitas privadas al sitio, describió cómo escuchó repetidamente el quinto movimiento de la Missa Solemnis de Beethoven, específicamente el Agnus Dei, mientras trabajaba en el ábside. Encontró los sonidos de la trompeta, que simbolizan la esperanza, particularmente conmovedores. Esta influencia musical resuena a través de gran parte de su trabajo anterior, como la serie Del corazón al corazón, expuesta en la Serrureria belga de Madrid. Sin embargo, este nuevo ciclo se destaca, enraizado en el Libro de Apocalipsis, una de las partes más complejas y debatidas de la Biblia. García Ibérez ha extraído durante mucho tiempo de la iconografía religiosa y el arte histórico, pero este proyecto representa un punto de inflexión.
No es simplemente una continuación de sus obras anteriores, sino una audaz declaración de madurez artística. Las pinturas, dice, fueron concebidas bajo la idea de sub specie aeternitatis, es decir, diseñadas para trascender el tiempo. La escala y la ambición de la obra sugieren un deseo de crear un espacio donde la fe y el arte convergen, ofreciendo a los espectadores una meditación visual sobre el misterio divino. El entorno en sí se suma a la gravedad espiritual del proyecto. La ermita se encuentra en lo alto de una meseta cerca del pueblo de Albox, con vistas al valle de la Rambla del Saliente.
El santuario fue construido en el siglo XVIII como un lugar de culto para una misteriosa Virgen conocida localmente como La Pequeñica. Su imagen de madera, tallada en madera de lima, permanece envuelta en incertidumbre con respecto a su origen, fecha y creador. Esta ambigüedad parece reflejar los desafíos interpretativos planteados por el Libro de Apocalipsis, que ha inspirado a innumerables artistas a lo largo de la historia. Cerca de la entrada de la ermita, los visitantes encontrarán un panel que muestra uno de los quince grabados en madera creados por Albrecht Dürer a finales del siglo XV.
Este grabado particular, basado en el capítulo doce del Apocalipsis, representa a un dragón con siete cabezas y diez cuernos amenazando a una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. La elección de esta imagen refleja el profundo compromiso de García Ibérez con el lenguaje simbólico del Apocalipsis, un tema que impregna todo su cuerpo de trabajo. La inauguración oficial del santuario pintado está programada para el 6 de septiembre, con la presencia del presidente andaluz Juanma Moreno Bonilla. El evento promete llamar la atención no solo a la habilidad de García Ibérez, sino también al significado cultural más amplio del proyecto.
Su obra, impregnada de tradición e innovación, ofrece una interpretación contemporánea de temas antiguos, invitando a la contemplación y la reverencia.
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