El artículo explora la paradoja de la democracia moderna a través del surgimiento de líderes carismáticos como Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella, cuyo poder proviene en parte de su atractivo magnético. Se discute cómo los sistemas democráticos, a pesar de estar construidos sobre leyes e instituciones, aún anhelan líderes extraordinarios que puedan unir a las sociedades divididas. La pieza sugiere que, si bien las democracias modernas se han alejado de la legitimidad divina, no han cortado completamente las corrientes espirituales o místicas históricamente vinculadas al poder político. Los ejemplos históricos incluyen monarquías justificadas religiosamente, como las de los emperadores safávidas o los reyes budistas, que se basaban en la autoridad sobrenatural. El artículo cuestiona por qué esta búsqueda de liderazgo carismático persiste en el siglo XXI.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una perspectiva histórica y analítica equilibrada sobre el papel del carisma en la política, sin favorecer abiertamente ninguna postura ideológica en particular.






