El Congreso de los Estados Unidos ha cambiado de control, pasando a manos del Partido Demócrata, que ganó tanto la Cámara de Representantes como el Senado, además de varios cargos de gobernador. Esta ola electoral dio lugar a hitos históricos, como la elección de las primeras senadoras musulmanas, abiertamente lesbianas y nativas americanas, así como de las primeras gobernadoras afroamericanas y latinas en sus respectivos estados. El presidente Donald Trump enfrenta sus últimos dos años en el cargo con una rama legislativa dominada por partidos de la oposición, lo que limita su capacidad para maniobrar políticamente. Aunque publicó imágenes que aludían a su poder de veto y afirmó que los republicanos habrían ganado si él hubiera sido candidato, Trump declaró al periódico The New York Times que está dispuesto a aceptar los resultados y trabajar con los demócratas. Los analistas describen el resultado como un rechazo generalizado a la influencia de Trump, señalando que los votantes consideraron las elecciones de medio término como un referéndum en contra de él, a pesar de su ausencia en las papeletas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo presenta el resultado de las elecciones como un "rechazo" a Trump, utiliza términos como "destrozado" para referirse a su panorama político, y destaca los logros progresistas a la vez que minimiza los éxitos republicanos.



