El artículo analiza cómo la reciente depreciación del peso colombiano está afectando negativamente a los hogares que dependen de las remesas, a pesar de los niveles récord de estas transferencias. Si bien las remesas alcanzaron máximos históricos en 2025 -un 11% más en comparación con 2024 y representan el 3% del PIB de Colombia-, el peso más fuerte reduce el poder adquisitivo de las familias que reciben estos fondos. Esto ha llevado a una reducción de la capacidad de consumo, recortes presupuestarios forzados y una mayor presión financiera sobre los hogares. El Centro de Análisis Económico (Anif) advierte que esta tendencia podría reducir la actividad económica regional, particularmente en áreas como Valle del Cauca, Cundinamarca y Antioquia, que reciben la mayoría de las remesas. A pesar del crecimiento positivo de las remesas debido a mayores tasas de migración y mejores oportunidades de empleo en el extranjero, el impacto significativo de las fluctuaciones monetarias sigue siendo un desafío.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un punto de vista equilibrado, citando tanto los efectos económicos positivos de las remesas como los impactos negativos de las fluctuaciones monetarias, y hace referencia a datos oficiales del Banco de la República y del Centro de Análisis Económico (Anif), sin favorecer abiertamente ninguna postura política.




