María Eugenia Prendes, la actual jueza encargada de casos de violencia contra las mujeres, destacó durante una entrevista desde Oviedo, en el norte de España, que Laura Cruz había declarado explícitamente que sabía que Dámaso Fernández no se detendría hasta que la matara.
Laura tenía 50 años, mientras que Dámaso, que tenía 49, fue asesinado a tiros por la policía para evitar que continuara su ataque. La confrontación ocurrió en las primeras horas de la mañana, terminando con un resultado fatal para ambas personas. Según los relatos de testigos, Dámaso había estado abusando sistemáticamente de Laura durante años antes del asesinato. Su relación terminó alrededor de 2012, después de que Laura quedó embarazada de gemelos y su hijo mayor, que llevó el cuerpo de su madre al funeral, tenía seis años.
Sin embargo, Dámaso continuó ejerciendo presión psicológica sobre Laura, a menudo visitándola sin previo aviso y usando su casa compartida sin justificación. Entre 2014 y 2019, Dámaso presentó aproximadamente 45 quejas contra Laura, muchas de las cuales fueron desestimadas. Estas acusaciones iban desde problemas menores como la falta de ropa de cama hasta retrasos en el suministro de juguetes para niños. En lugar de emprender acciones legales a través de procedimientos civiles, Dámaso usó constantemente cargos penales como un medio de acoso. Según el oficial al mando del cuartel, estas acciones tenían la intención de atormentar a Laura en lugar de resolver disputas.
Ella temía perder su trabajo dentro de la Guardia Civil, mientras que Dámaso veía la situación como un juego. En julio de 2019, las tensiones se intensificaron aún más. El día en que Dámaso debía recoger a los niños, Laura solicitó que no se le permitiera entrar en el cuartel debido al miedo. Creía que la mataría. Como resultado, Dámaso intentó entrar en las instalaciones estacionando su automóvil y entrando por la puerta trasera. Durante este encuentro, atacó a Laura, golpeándola repetidamente en la cabeza. Doce transeúntes fueron testigos del asalto, describiéndolo como grave. Aunque Laura sufrió dientes rotos y moretones, sobrevivió. Un guardia intervino y golpeó a Dámaso en la nariz, evitando más daños.
Los tres niños también fueron testigos del abuso, lo que llevó a la suspensión de los derechos de visita de Dámaso. El proceso legal en torno a este caso ha sido complejo. El juicio se pospuso varias veces debido a irregularidades procesales, y finalmente concluyó el 15 de julio de 2025, con un fallo del Tribunal Provincial de Oviedo que confirmó una condena dictada inicialmente por el Tribunal Penal de Gijón en marzo de 2024.
Subraya la necesidad de mayores protecciones y respuestas más eficaces a las amenazas que plantean las personas que forman parte de dichas organizaciones.
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