El fenómeno de los eclipses solares ha capturado la imaginación de los artistas desde hace mucho tiempo, dejando un legado grabado en la historia del arte. Desde el asombro hasta el miedo e incluso la locura, estos eventos celestes han inspirado innumerables interpretaciones artísticas a lo largo de los siglos. Según Miguel Querejeta, astrofísico e investigador del Observatorio Nacional, e Inés Pérez Teresa, historiadora del arte, la experiencia de presenciar un eclipse solar total es rara, ocurre aproximadamente una vez cada 375 años, y por lo tanto tiene un profundo impacto en la conciencia humana.
Su libro recientemente publicado El Cosmos en el Arte explora cómo los eclipses han sido representados a través de diferentes medios y estilos artísticos a lo largo de la historia. Una de las primeras representaciones conocidas de un eclipse aparece en la iconografía religiosa, particularmente en el arte cristiano asociado con la crucifixión de Cristo. Los Evangelios describen una oscuridad que duró tres horas durante la muerte de Jesús, que muchos artistas interpretaron como un eclipse solar. Sin embargo, esta interpretación es científicamente inexacta, ya que un eclipse solar total no puede durar tres horas.
A pesar de esto, pintores como el artista valenciano anónimo del siglo XV, cuyo trabajo reside en el Museo Thyssen-Bornemisza, representaron un misterioso círculo oscuro suspendido contra un cielo. Del mismo modo, José de Ribera's Cristo Crucificado, ubicado en el Museo Diocesano de Arte Sagrado de Vitoria, utiliza un ingenioso truco visual al superponer los contornos del Sol y la Luna para sugerir un evento astronómico imposible. Ambas obras fueron creadas sin la observación directa de un eclipse, confiando en cambio en las narraciones bíblicas y la licencia artística. Desde un punto de vista científico, la descripción de la oscuridad durante la Pasión de Cristo se alinea más estrechamente con un eclipse lunar que con uno solar.
Además, el momento de la Pasión coincide con el calendario judío, que sigue el ciclo lunar. Durante una luna llena, cuando los eclipses pueden ocurrir, un eclipse solar sería imposible debido a la alineación de la Tierra, la Luna y el Sol. Estas primeras representaciones reflejan una mezcla de fe, mito y conocimiento astronómico limitado, dando forma a cómo los eclipses fueron percibidos y retratados en el arte medieval y renacentista. Para el siglo XIX, la influencia de la religión menguó, y la ciencia comenzó a desempeñar un papel más importante en la interpretación de los fenómenos naturales.
Este cambio condujo a un nuevo enfoque artístico, uno que abrazó el concepto de "sublime", un término utilizado para describir experiencias que evocan tanto el terror como la fascinación. Los eclipses se convirtieron en símbolos del poder y el misterio de la naturaleza, a menudo representados en pinturas románticas que enfatizaban la emoción y el efecto dramático. Un ejemplo notable es la pintura de Ippolito Caffi, que captura el eclipse solar de 1842 en Venecia. La obra de arte refleja la fascinación de la época por los eventos celestes y su resonancia emocional, combinando la precisión científica con la expresión estética. En las últimas décadas, el estudio de los eclipses ha evolucionado aún más, integrando la tecnología moderna y la colaboración global.
España, por ejemplo, será testigo de tres eclipses solares consecutivos en 2026, 2027 y 2028. Cada evento ofrece oportunidades únicas tanto para la investigación científica como para la participación pública. Estos eventos resaltan la conexión duradera entre la humanidad y el cosmos, uniendo antiguas tradiciones con el entendimiento contemporáneo. A medida que los artistas continúan inspirándose en estos fenómenos celestes, se aseguran de que el legado de los eclipses permanezca vivo en la memoria cultural.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor